Las asociaciones de la comunidad venezolana en Francia lanzan un llamado a la solidaridad internacional para luchar contra el coronavirus en Venezuela

La llegada de la pandemia de coronavirus a Venezuela es fuente de gran preocupación dado que en el país no existen las capacidades sanitarias, económicas ni técnicas para afrontar los efectos de la pandemia sobre la población.

 

Por un lado, los distintos centros de atención no cuentan con los insumos necesarios para atender las necesidades de las personas infectadas por el coronavirus. Así, se conoce la falta de medicinas y camas para atender los casos de mediana gravedad; al mismo tiempo que se deplora la escasez de insumos más complejos, incluyendo respiradores y oxígeno, para tratar los casos graves y que necesitan de reanimación. A esto se une las condiciones precarias de higiene en los centros de atención de salud, en donde la falta de agua y jabón hacen altamente difícil la práctica de las medidas higiénicas básicas aconsejadas para prevenir el contagio. Por otro lado, se observa la situación del personal médico, a quienes no se les garantizan las condiciones mínimas de bioprotección (máscaras, guantes, lentes, batas desechables) para su resguardo mientras arriesgan sus vidas en el cuidado de los demás. Una realidad que se agrava por la situación económica de los distintos actores que hacen funcionar los centros de salud, en especial los establecimientos públicos, cuyos pagos suelen estar sujetos a retrasos, y son estructuralmente insuficientes para afrontar el contexto de hiperinflación que vive el país.

 

La situación del sistema de salud se inscribe en un contexto general que dificulta la gestión de los efectos de la pandemia. La práctica de la estrategia del confinamiento como método de prevención del contagio se ve fuertemente  limitada dadas las condiciones de precariedad en las que vive la población. Efectivamente, los venezolanos y las venezolanas viven a diario privaciones en términos de acceso a los distintos servicios públicos (agua, electricidad, gas, gasolina, telecomunicaciones) que los hacen más vulnerables frente a la crisis sanitaria. Se trata de una vulnerabilidad que tiene efectos aún más importantes sobre una gran parte de la población cuya supervivencia depende de las actividades económicas del día a día. Para ellos, el confinamiento es un riesgo que se mide entre la preservación de la salud y la necesidad de trabajar para cubrir los gastos cotidianos, especialmente los alimenticios.

 

En medio de las dificultades, múltiples actores construyen grandes esfuerzos en el terreno para afrontar los efectos de la pandemia. ONG y asociaciones venezolanas se unen a los actores internacionales para atender las necesidades médicas y alimenticias de la población. Sin embargo, dadas las grandes dificultades de la situación venezolana caracterizada por la Organización de las Naciones Unidas como una “emergencia humanitaria compleja”, se necesita aún más acompañamiento, aún más ayuda, aún más solidaridad.

 

En este sentido, nosotros como asociaciones de la comunidad venezolana en Francia, dedicados a la labor de ayuda y acción humanitaria hacia Venezuela, nos hemos unido para luchar contra el coronavirus en Venezuela. Nuestras actividades asociativas nos permiten conocer las difíciles realidades del terreno y dar cuenta de ellas. Nuestra implantación en Francia nos obliga a ser solidarios y construir puentes entre nuestro país de origen y nuestro país de adopción. Por estas razones y desde la unión queremos hacer un llamado de conciencia y de humanidad, en especial dirigiéndonos a las autoridades francesas y europeas para solicitar su apoyo en nuestros esfuerzos para afrontar la actual pandemia en Venezuela.

 

Así, pues, solicitamos los recursos y las intermediaciones necesarias para lograr:

 

1/ La apertura de un espacio humanitario en el país, facilitando que la Organización Panamericana de la Salud realice el monitoreo y la distribución de implementos de bioseguridad que permitan a los distintos trabajadores del sistema médico (médicos, enfermeros, asistentes de salud, personal de limpieza…) laborar en condiciones seguras para sí mismos, para sus pacientes y para quienes puedan estar en contacto con ellos en el ejercicio de sus funciones;

 

2/ La llegada del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas a Venezuela. En este marco, pedimos que sean las agencias, organizaciones y asociaciones humanitarias los que distribuyan los recursos que lleguen a través del PMA. Esto permitirá atender las necesidades alimenticias de la población originadas en la emergencia humanitaria compleja y agravadas en el contexto de la pandemia;

 

3/ El acceso de gasolina (combustible) en Venezuela, y que este recurso sea gestionado de forma transparente por actores reconocidos en la materia, tal como la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de las Naciones Unidas. A partir de esta gestión fiable será posible dar acceso a la gasolina a los distintos sectores de la población, en especial a aquéllos para quienes su uso debe ser prioritario (personal del sistema de salud, productores y distribuidores de alimentos, asociaciones y ONG realizando labores de salud y humanitarias).

 

Unidos hacemos nuestras solicitudes y a la vez proponemos nuestra asistencia desde el punto de vista organizacional, de mentoría y de asesoramiento, a partir de nuestros conocimientos como actores organizados con experiencia sobre las realidades venezolanas. De la misma manera, proponemos nuestra iniciativa como un ejemplo para todas aquellas organizaciones de la comunidad venezolana en el exterior a quienes invitamos a unirse y compartir este mensaje de solidaridad. Solo unidos podremos luchar contra el coronavirus en Venezuela.

 

Paris, 24 de abril de 2020.

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